Advertencia: quien lea esto no espere una opinión neutral ni desapasionada.
Labyrinth —o Laberinto en Latinoamérica, Dentro del laberinto en España— fue estrenada en 1986, dirigida por Jim Henson (Plaza Sésamo, Dinosaurios), con guion de Terry Jones (Monty Python) y producción de George Lucas. Fue la última obra de Henson antes de su fallecimiento. Quizás por eso, verla hoy tiene un aire especial, como si estuviéramos entrando en su legado más íntimo.La historia es simple pero poderosa: Sarah (una Jennifer Connelly con aires de adolescente sin edad) debe atravesar un laberinto para rescatar a su hermano pequeño, secuestrado por los duendes y retenido por el carismático y enigmático Jareth (un David Bowie en sus Golden years), el rey de los goblins.
Un universo de criaturas inolvidables
El viaje de Sarah está lleno de personajes que se quedan grabados en la memoria:
Hoggle, un enano avaricioso pero noble (interpretado por el hijo de Henson).
Sir Didymus y su fiel corcel Ambrosius
Ludo, el gigante tierno que habla con las rocas.
Incluso las decenas de marionetas y personajes secundarios del film tienen un pesosimbólico. La anciana de la basura, por ejemplo, representa el apego a la infancia y la dificultad de crecer, cargando literalmente con recuerdos que impiden avanzar. Y la lechuza, asociada a Jareth, se convierte en metáfora de la sabiduría que Sarah va ganando en su recorrido.
Bowie y esa música que hechiza
La banda sonora, compuesta por Trevor Jones, mezcla sintetizadores y elementos orquestales para crear una atmósfera etérea. A esto se suman cinco temas interpretados por Bowie, entre ellos Magic Dance, Within You y As the World Falls Down, que le dan al soundtrack un sello único.
La interpretación de Bowie como Jareth fue criticada en su momento por ser “exagerada”, pero lo cierto es que esa intensidad es lo que lo convierte en un personaje icónico: un Peter Pan perverso y atractivo, que busca retener a Sarah en su mundo idealizado. Para mí, Bowie no solo actúa: hipnotiza, y cada movimiento suyo es parte de la magia que hace inolvidable esta película.
Más que un cuento infantil
Detrás de su apariencia de fábula, Labyrinth toca temas profundos:
-El paso de la niñez a la madurez.
-El empoderamiento femenino, con Sarah enfrentando sus miedos y tomando decisiones propias.
-La aceptación personal, reflejada en la diversidad de criaturas y pruebas del laberinto.
De fracaso a culto
Aunque fue un fracaso en taquilla, la película encontró su público en el mercado del VHS y se convirtió en una película de culto. Hoy sigue siendo disfrutada por nuevas generaciones gracias a su honestidad, su aire artesanal y la magia del legado de Henson.
Sí, sus efectos especiales pueden parecer envejecidos, pero esa mezcla de marionetas y actores reales en una era previa al CGI conserva un encanto nostálgico que la hace entrañable.
Conclusión
Labyrinth es una obra que merece ser vista al menos una vez en la vida. Es un viaje fantástico que combina humor, aventura, surrealismo y una música inolvidable. Al fin y al cabo, es una película que nunca envejece porque nos recuerda que todos seguimos buscando nuestro camino entre la magia y la realidad. Y si, como yo, creciste con esta película y todavía hoy te emociona volver a verla, te recomiendo seguir explorando la fantasía ochentera con títulos como Willow, El vuelo del navegante o La princesa prometida.
By Mar101